10 diciembre, 2007

Marbella, puente de la Constitución

El pasado puente de la Constitución, o sea desde el 6 al 9 de diciembre, he pasado unos días junto a mi novia y unos amiguetes en la ciudad de Marbella y sus alrededores. Hemos ido los mismos que hicimos el viaje a Londres la pasada Semana Santa, así que emplearé los mismo nombres ficticios para referirme a ellos (Clau, Diego, Elena, Ana. José Luis y José Antonio) y preservar así su anonimato. He aquí la crónica del viaje...

Empecemos desde el principio: Nuestra intención original era visitar Praga, Florencia o Budapest. ¿Cómo acabamos al final en Marbella? pues porque dejamos pasar mucho tiempo y no encontramos viajes asequibles a ninguno de esos destinos, y la cosa estaba complicada para viajar fuera de España con tan poca antelación, así que optamos por aprovechar para hacer turismo en los propios coches a algún sitio mas cerquita.
Yo me encargué de buscar algún sitio interesante a donde ir, y tras dar muchas vueltas, decidí que la mejor opción sería la costa, ya que fuera de la temporada veraniega es más fácil encontrar hoteles a buen precio que en el interior, que la cosa estaba ya casi imposible. Después de mirar muchas opciones de la mitad sur de la península, finalmente encontré un aparthotel muy interesante Marbella: el Aparthotel Sultán Club (N 36.50956º, W 4.90077º), que tenía apartamentos para 4 y 6 personas a muy buen precio, y además tenía Spa, Jacuzzis, piscina climatizada, gimnasio... y estaba bastante céntrico.
Estuvimos todos de acuerdo, así que reservé 2 apartamentos, uno de 2 dormitorios con capacidad para 6 personas y otro de 1 dormitorio para 4 personas (en los respectivos salones había un sofá cama y una cama plegable, para los dos ocupantes extra de cada apartamento). En total salían las 3 noches por 495 euros, más 60 de parking para los 2 coches que ibamos.
Organicé una lista con varias actividades y sitios que visitar, sitios para comer y todo eso, y ya solo quedó esperar al día 6 para emprender la marcha...

Primer día: Jueves 6 de diciembre

Quedamos a las 9 de la mañana y después de llenar los depósitos de los coches nos pusimos en marcha sobre las 9:30. Optamos por ir por la costa, y tras un viaje sin incidentes llegamos al hotel. Nos registramos y subimos a tomar posesión de las habitaciones. Nos dieron dos apartamentos uno junto al otro, en la sexta planta. Diego y Elena se quedaron en el de un dormitorio y los demás nos metimos en el de 2. Los apartamentos estaban bastante bien, muy amplios y con grandes terrazas, aunque la decoración era más bien horterilla. La cocina no estaba mal equipada, tenía horno, lavavajillas, vitrocerámica, frigorífico con un pequeño congelador, tostador de pan, cafetera, cubiertos, vajilla y ollas y sartenes. Faltaba solo un microondas.
Después de instalarnos y deshacer el equipaje, bajamos a recepción a que nos recomendaran algún sitio para comer. La recepcionista nos recomendó un restaurante al que según ella solía ir mucho y le gustaba bastante. Nos dirigimos hacia allí y, tras ver la carta expuesta en el exterior con los precios, seguimos andando en busca de otra opción. Al final fuimos a uno de los sitios que llevaba yo apuntados: Bodega la Venencia (N 36.50855º, W 4.89480º). Allí nos pusimos moraos de cerveza, tapas y raciones, todo muy bueno y a buen precio; pedimos cada uno un par de jarras de medio litro de cerveza y un montadito de lomo con pimientos, y para todos dos raciones de jamón de bellota, dos de calamares, dos de boquerones, dos de secreto ibérico y una de pulpo a la gallega, y costó 138 euros, 7 personas. Salimos muy contentos de allí, y no solo por la cerveza que nos metimos en el cuerpo. :D

Justo al lado de Bodega la Venencia había un supermercado abierto, así que entramos a comprar cosas para desayunar y para las copichuelas nocturnas. Nos hicimos con pan de molde, mantequilla, mermelada, ron, cocacola, leche, hielo, patatillas y un bizcocho, y volvimos al hotel.

Ya de vuelta en el hotel, nos cambiamos y bajamos a la piscina climatizada, salvo Elena y Ana que primero fueron a tomar café en los alrededores del hotel, y les clavaron 2 euros por cada café. En el área de la piscina, la chica socorrista nos dijo que el gorro de baño era obligatorio y nos prestó los que tenía allí a los que no llevábamos. Al principio estábamos solos pero luego fue llegando más gente y lo de los gorros no se llevaba muy a rajatabla. Al lado de la piscina había un par de jacuzzis a los que también les dimos un repaso.
Fácilmente pudimos tirarnos 2 o 3 horas entre piscina y jacuzzis, pero es que en el agua calentita se está en la gloria... José Luis y yo aprovechamos también para echar un vistazo al gimnasio, que era pequeñito pero apañao.
Cuando ya estabamos arrugados como pasas, nos secamos con las toallas que nos dieron allí mismo y subimos a ducharnos, cambiarnos y descansar un poco. José Luis, José Antonio y yo nos quedamos jugando con las Nintendo DS al Mario Party mientras los demás echaban una siesta.

Un detalle a tener en cuenta: el agua del grifo del hotel (y supongo que de Marbella en general) sabe MUY mal...

Por la noche bajamos a dar una vuelta y llegamos al paseo marítimo y al Centro Comercial Puerta del Mar. Dimos unas vueltecillas por ahí y después tiramos para el Tony Roma's (N 36.49935º, W 4.93920º), restaurante de comida tex-mex en el que habíamos reservado mesa para las 22:00.
Al principio habíamos pensado ir en coche, ya que según mis calculos estaba a unos 3 km del hotel, pero como era temprano decidimos ir dando un paseito . Al final los 3 km se convirtieron en casi 4, andando por fuera del casco urbano en una zona poco iluminada rodeada de arboles y con pocas casas, aunque por las tiendas y restaurantes por los que pasamos se veía que era una zona pijilla. Cuando ya creíamos que nos habíamos equivocado de dirección porque el restaurante no aparecía por ningún lado y viendo las caras de mis acompañantes empezaba a temer por mi integridad física, encontramos un cartel que avisaba de que estaba 200 mts más adelante. Yo no se como miden las distancias en Marbella, pero los 200 mts se convirtieron casi en 1 km, manda güevos. El Tony Roma's estaba donde Napoleón perdió el gorro pero al final llegamos casi a la hora y nos pusimos a comer como demonios.

Comimos muy bien, los aros de cebolla eran espectaculares (los ponen en forma de torre), los aros de berenjena y calabacín buenísimos, las costillas buenísimas y muy tiernas... A Clau le pusieron una hamburguesa, la Gran Tony, que era de grande casi como su cabeza :D
Los postres también estaban muy bien, yo me pedí la famosa cookie que por lo visto es el postre mas conocido del Tony Roma's y me gustó mucho. aunque no veas como empalaga. Total, que qué mejor que un paseito de 4 Km de vuelta al hotel para bajar todo lo que nos habíamos comido. Además en el restaurante nos regalaron un gorrito de Santa Claus a cada uno con los que pudimos ir haciendo el payaso por el camino, como es marca de la casa :D

Cuando llegamos al hotel ya estábamos muy cansados entre el viaje, la piscina y las pasadas de comer y de andar, así que dejamos las copas para otro día y nos fuimos a dormir. Además, al día siguiente teníamos que madrugar para irnos tempranito a la Sierra de las Nieves para hacer la ruta de senderismo que llevaba preparada.

Sobre la una y media de la madrugada me desperté escuchando los ronquidos de José Antonio en el salón, y agarré el móvil para grabarlo y ponerselos por la mañana. Como ronca el hijoputa. :D

Segundo día: Viernes 7 de diciembre

Nos hicimos el desayuno en la cocina del apartamento grande y cogimos los coches para ir a la Sierra de las Nieves, tras echar un poco de gasoil. Camino del pueblo de Yunquera un capullo que venía en dirección contraria casi me echa de la carretera porque bajaba a toda hostia por una carretera estrecha y con curvas. Mal dolor le de en el pancreas y se le vuelva crónico. Ese mismo día tuve otro susto en la carretera, pero por la noche. Luego lo comento.
Desde Yunquera, tuvimos que subir a Puerto Saucillo por un camino de cabras infernal, pero finalmente llegamos y dejamos los coches en el pequeño aparcamiento que hay junto al mirador. La ruta de senderismo que hicimos es la de Puerto Sa
ucillo-Puerto Bellina, que es sencillita y de apenas 5 Km de recorrido circular, pero nos gustó mucho ya que es una ruta muy bonita con mucha vegetación y atravesando un frondoso bosque de pinsapos.
La primera mitad de la ruta es cuesta arriba, pero después ya todo es cuesta abajo hasta llegar al principio de nuevo, y por el camino encontramos un antiguo nevero que es un deposito circular de piedra que se usaba antiguamente para recoger nieve y almacenarla, para después transportarla al pueblo de Yunquera y de allí a Málaga donde se usaba para refrigerar alimentos... La gente que se dedicaba a eso se quedó sin trabajo al aparecer el frigorífico y fabricar cada uno su propio hielo, con lo que es de suponer que los frigoríficos lleven un canon para compensar estas perdidas ;)
Coñas aparte, cuando terminamos la ruta estábamos pasados de hambre y eran ya más de la una así que aunque habíamos pensado ir a Ronda a comer, entre los casi de 40 minutos que tardaríamos en llegar y lo que tardáramos en buscar un sitio para comer se no haría muy tarde. Total, que decidimos comer en Yunquera, en el primer sitio que vieramos. Y tubimos buen ojo, porque nos quedamos en el Bar Sierra de las Nieves (N 36.73581º, W 4.91850º) que tenían menú del día por 8 euros y además de ser barato estaba muy muy bueno, tanto la comida, como el pan, como las aceitunillas amargas que pusieron para picar. La sopa de picadillo es de la mejor que he probado en un restaurante.
Comimos muy bien y barato y salimos para Ronda. El camino
de Yunquera a Ronda merece la pena, porque se ven paisajes muy bonitos, y sorprendéntemente verdes. Algunos se quedaron durmiendo y se lo perdieron, y los que conducíamos no podíamos distraernos mucho admirando el paisaje, pero vi lo suficiente.

En Ronda tuvimos que dejar el coche en un parking (N 36.74498º, W 5.16811º) porque estaba todo petao de coches y gente. De allí nos fuimos a ver el Tajo de Ronda, primero desde la Alameda del Tajo y después en el Puente Nuevo, pasando previamente por la plaza de toros de Ronda, que según Wikipedia es una de las más antiguas y de ruedo más grande del mundo.
Es impresionante ver el tajo desde el puente, con los cuervos volando por debajo de nuestras cabezas.
Ronda es una ciudad muy antigua y muy interesante para visitar, no solo por lo que hay en el propio casco urbano sino por sus alrededores. Lo malo es que se nos hacía tarde y no queríamos volver a Marbella conduciendo de noche por esas carreteras, así que apenas pudimos dar un paseo y emprender el regreso. Aun así, se nos hizo de noche y en el viaje tuvimos un buen susto con un hijo de puta que venía de frente y se puso a adelantar en una curva a un grupo de coches. Cuando lo vi lo tenía prácticamente encima y afortunadamente yo iba bastante despacio y tuve tiempo de reducir lo suficiente para que él volviera a su carril y no pegarnosla, pero me dejó las piernas temblando un rato el mamón. Espero que sea uno de tantos que den con sus huesos en la cárcel con la nueva reforma del código penal, hijo de la gran puta!!!

Ya de vuelta en el hotel nos duchamos y nos fuimos a cenar por ahí. Habíamos pensado ir a Bodegas la Venencia otra vez, pero de camino nos encontramos con un restaurante de comida china y tailandesa llamado FU (N 36.50968º, W 4.89735º) y mientras decidíamos si entrabamos ahí o no, la camarera china salio a la puerta como para animarnos a entrar así que finalmente nos metimos allí. El sitio estaba bastante vacío y no nos dio muy buena espina en principio, pero la verdad es que comimos muy bien.

De vuelta en el hotel José Antonio, Diego y yo nos fuimos a tomar copas al salón del apartamento de Diego, pero yo a mi copa apenas le pude dar un sorbo porque el sueño me venció. Al final, me fui a dormir y ellos se quedaron allí de juerga... claro, ellos durmieron en el coche durante el viaje, yo tuve que conducir...

Tercer día: Sábado, 8 de diciembre

El sábado nos tomamos el día con tranquilidad. Nos levantamos algo más tarde, sin prisas, y algunos salimos a desayunar a una cafetería fuera del hotel. La cafetería ni me acuerdo como se llama, pero era bastante flojilla. Las tostadas de pan con jamón las trajeron sin tomate, a pesar de haberlo pedido con, y nos cobraron como si hubieramos comido caviar... Al pagar, José Luis y yo nos compramos un donut y un gofre para el camino, gofre que me tuve que comer frío y sin nada por encima porque no tenían nada para poner un gofre preparado completo para llevar, y no tenía ganas de discutir (unas servilletas hubieran bastado).
Después de desayunar fuimos andando al casco antiguo de Marbella, que queda a unos 15 minutos dando un paseito desde el hotel. En la Plaza de los Naranjos está el Ayuntamiento, muy rustico. Los alrededores de esta plaza son muy bonitos y no tienen nada que ver con el resto de la ciudad. Parece el tipico pueblecito de casas blancas, todo lleno de flores y plantas.
Allí cerca paramos un rato en una terracita a tomarnos unas cervezas, y Clau una piña colada que llevaba todo el viaje con ese capricho. Muy buena, por cierto...

Después fuimos a dar un paseo por el Paseo Marítimo, donde ves que el paseo y las construcciones casi se han comido la playa. De hecho hay un edificio, el Club de Mar, que está construido directamente en medio de la arena. En fin, despropósitos urbanísticos que no nos sorprenden ya. A pesar de todo, el paseo marítimo es majo y en los múltiples puestos de venta de souvenirs y golosinas encontramos ya una camiseta con el famoso "¿Por qué no te Callas?" que le dijo el Rey a Hugo Chávez.

Comimos otra vez en Bodegas la Venencia y nos fuimos al hotel, donde Diego, Elena, José Antonio y yo nos bajamos a la piscina y el jacuzzi a echar un buen rato de relax. Los jacuzzis del hotel son un poco coñazos porque hay que estar dandole cada minuto o 2 minutos a unos botones que tienen para que se pongan en marcha otra vez las burbujas y los chorros, porque se paran automáticamente.
Despues de un rato en remojo, admirando el culo que tenía la socorrista, nos fuimos para arriba.

Ya por la noche cogimos el coche y nos fuimos a Puerto Banús. Dejamos el coche en el parking junto al Corte Inglés y empezamos a andar por ahí.
No se si hace falta comentar los cochazos que se veían y los tremendos yates de lujo que había en el puerto. Solo decir que bastantes de ellos tendrían 2 o 3 veces más metros cuadrados que mi casa, y en uno de ellos había gente dentro así que pudimos ver a través de las puertas de cristal como unos chavales que hablaban en inglés estaban jugando al Wii Sports en la Wii, en un salón muy lujoso.
Los precios de las tiendas era mejor no mirarlos para no marearnos, aunque algunos de los restaurantes que tenían menús expuestos en la puerta no tenían precios tan desorbitados...
Al pasar por delante de una tienda de Carolina Herrera nos cruzamos con tres niñas pijas que iban comentando que ya estaban aburriiiiidas de los bolsos de Carolina Herrera (léase con entonación pija).... ¡¡Que asco de esnobismo!!.
También nos cruzamos con la otra cara de la moneda, una mujer pidiendo lismona para comer, entre los yates y los ferraris.

Esa noche nos metimos a cenar en el restaurante Vips (N 36.48985º, w 4.95044º) que a pesar del nombre es de lo más asequible que hay por allí, aparte de McDonalds y Burrikins. Allí, estuvimos haciendo un poco el gañán, como es habitual. Diego cogió un globo de helio de los que había por allí y, como los de la mesa de al lado llevaban unos crios insoportables que no paraban de dar la vara, hizo un cartel con uno de los mantelitos de papel de la mesa donde escribió "¿por qué no te callas?", lo colgó del globo y lo echó a volar... después se nos ocurrio hacer otro cartel donde pusimos "Espacio reservado para su publicidad", y tras un intenso trabajo de ingeniería para que el cartel no se doblara al ser levantado por el globo el invento levantó el vuelo y allí lo dejamos cuando nos fuimos... Lástima que olvidamos poner un número de teléfono... igual nos hubiera llamado alguien :D

Antes de dejar Puerto Banús nos esperaba otra sorpresita: Al ir a pagar en parking en los cajeros automáticos que había nos encontramos la sorpresa de que nos costaba 9,40 euros por coche... 9,40 por apenas 3 horas de parking, manda cojones!!. Si lo llego a saber lo hubiera aparcado al lado de algún Ferrari, a ver si al menos se le pegaba algo.
Ya de vuelta en el hotel, finiquitamos el día echando unas copas y jugando al Mario Party en el apartamento de Diego...

Último día: Domingo, 9 de diciembre

Y llegó la hora de volver a casa, pero decidimos salir temprano para, de camino, pasar por el Torcal de Antequera (N 36.95389, W 4.54380º), que algunos teníamos interés en visitarlo.

Conforme nos acercábamos al Torcal, el día que era soleado se fué volviendo más nublado, y ya arriba del todo, en el aparcamiento donde se dejan los coches, había bastante niebla, una ligerísima llovizna y un viento frio que nos obligó a sacar ropa de abrigo de las maletas.
El Torcal es un paisaje impresionante, con formas que hacen que parezca otro planeta. Si a eso le sumamos la niebla, el resultado era fantasmagórico. Merece mucho la pena ir a verlo y pasear por él.
Como no queríamos entretenernos demasiado, elegimos hacer la más corta de las dos rutas que hay establecidas para visitar el paraje, la Ruta Verde (1,5 km). Como salvo Elena y Diego los demás no teníamos nada con lo que abrigarnos la cabeza y se nos empezaban a helar las orejas, se nos ocurrió usar los gorros de Santa Claus que nos regalaron en Tony Roma's, así que eso hicimos. Parecíamos duendes con los gorritos rojos andando entre la niebla :D
De verdad que mereció mucho la pena la visita al Torcal. José Luis, que era uno de los que no estaban muy convencidos de ir, acabó reconociendo que había sido lo mejor de todo el viaje.

Después de la visita al Torcal, nos fuimos a comer a Antequera y paramos en un restaurante a la entrada del pueblo: La Venta El Mirador (N 37.01195º, W 4.56433º). Allí no comimos mal, aunque era un poco caro, pero tampoco excesivamente.

Y después de comer, el retorno a casa y se acabó lo que se daba...



Altair

7 comentarios:

Clau dijo...

Quiero costillas cajúnnnnnn
Quiero volver a tomarme una piña colada marbellí!!!!
Quiero un yate azullllll
Quiero una comida de la Yunqueraaaa
Quiero...quiero....quieroooo volver a estar de puenteeeee

Archer dijo...

Te falto por poner las risas de esa noche en la habitacion de Diego por falta de oxigeno respirable. Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Quiero mas viajesssssssssss.

Admith dijo...

Y el graznido de Elena al abrir la puerta de la habitación y encontrarse con "ello"...

¡¡¡¡¡OLEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!

xDDDD

Mu güenos raticos nos dió el puente, sí señor.

alt@ir dijo...

Bueno, es que "ciertas cosas" no quedan elegantes para comentarlas por aquí, gañanazos!!! XDXDXD

Ferpecto dijo...

No veas nene, q panzás de escribir te das...y lo de tener gps que mal te ha sentado, hermano...
En fin, creo que no voy a ir a Marbella, sería muy aburrido no tener nada nuevo que descubrir..jaja
A divertirse
PD: ¿no quedan elegantes? y eso...¿que tiene que ver contigo?

alt@ir dijo...

Serás mamón! :D

Anónimo dijo...

la cafeteria donde desayunaste se llamava cafe de ronda en marbella.............es un desastre la direccion....lo hunico bueno es que se caga bien