14 abril, 2007

Viaje a Londres (y V)

Y por fin, el último capítulo de la crónica de este viaje...

31. Ultimo día: Domingo

El autobús para el aeropuerto lo teníamos a las 13:15 con lo que no disponíamos de mucho tiempo para ver cosas. Decidimos desayunar por ahí y luego ir a ver el cambio de guardia de Buckinham Palace. Pero había otro problema, la habitación del hotel había que dejarla a las 11:00 así que tendríamos que ir tirando de las maletas o dejarlas en algún lado. Los otros españoles que había en el hotel nos comentaron que les habían preguntado a las chicas si podían dejar las maletas en recepción y les dijeron que si, así que nosotros hicimos igual.
Dejamos las maletas en una habitación pequeñita que tenían abajo, junto al comedor, y dijimos que las recogeríamos sobre las 12:30.

Nos metimos a desayunar en el primer sitio que vimos, uno llamado Paninis, donde probé por primera vez el sirope de arce (maple syrup). Me lo pusieron en un gofre, y sabe como a almibar, muy dulce. Estaba bueno, aunque empalagoso.

32. El Cambio de la Guardia de Bukingham Palace

Llegamos a Bukingham más de media hora antes de la hora prevista para el cambio de guardia (las 11:30), y aún así estaba todo petadísimo de gente. Como no sabíamos muy bien ni por donde llegarían los guardias reales ni por donde entrarían al palacio, nos colocamos un poco donde pillamos. José Luis y Ana se separaron de nosotros y se pusieron cerca de la puerta central de la verja del palacio. Los demás nos quedamos cerca del cordón junto a la calle.
Al cabo de un buen rato llegaron un grupo de guardias reales tocando instrumentos musicales, y entraron por una de las puertas laterales. Estuvieron haciendo maniobras dentro del recinto del palacio, pero era casi imposible acercarse a la verja y tampoco queríamos perder el sitio que habíamos cogido, así que solo Diego y yo nos acercamos lo que pudimos para hacer fotos, levantando las camaras sobre las cabezas.
Luego llegó otro grupo dividido en 2, unos con instrumentos musicales y otros con armas. Pasaron por delante de nosotros y entraron al palacio por la otra puerta lateral. Ya no pudimos ver lo que pasaba dentro, pero tocaban una música bastante guapa estilo banda sonora de James Bond.
Justo a nuestro lado había un grupo de chicos y chicas que no paraban de hablar en un idioma que no terminábamos de identificar. Al final Diego les preguntó y eran portugueses. Es curioso, no sonaba a portugués.... se ve que tienen distintos acentos dependiendo de la parte de Portugal a la que pertenezcan.

Como en el cambio de guardia ya había poco que ver y se acercaba la hora de recoger las maletas, nos fuimos dando un paseito hasta el hotel, recogimos el equipaje, nos despedimos de las chicas y nos fuimos a la estación Victoria.


33. Bus al Aeropuerto y regreso a España.

El italiano del autobús de ida dijo algo de que el bus se cogía para la vuelta en el mismo sitio que nos dejó, en una parada en la calle junto a Victoria Station. Ahi nos plantamos a esperar, y como dieron las 13:15 y no llegaba, José Luis entró dentro de la estación a preguntar y resulta que estaba dentro. Menos mal que preguntó.

Tuvimos que subir deprisa y corriendo porque estaban ya para irse, y nos tuvimos que sentar separados, en los asientos que quedaban libres.

Un buen rato después llegamos al aeropuerto y facturamos las maletas. A José Luis esta vez se le pasó de peso, al haber metido los regalos, así que tubo que pagar 11 libras en otro mostrador que había por ahí.

Y poco más hay que contar. Comimos en el aeropuerto, en un sitio de bocadillos, José Luis y yo nos comimos un pastel de queso con arándanos en un starbucks, compramos algún recuerdo más en las tiendecillas de por ahí y finalmente llegó la hora de embarcar.
Pasamos por el scanner y tanto a José Luis como a mi, aunque el arco no nos pitó, nos cachearon y nos hicieron mostrar las suelas de los zapatos. Nos verían caras de terroristas. A Elena la hicieron descalzarse. Luego al acceder a la puerta de embarque te preguntaban si llevabas algún liquido en el equipaje de mano, y por fin llegabas a la puerta de embarque.

En el aeropuerto de Stansted al pasar la puerta de embarque bajas por unas escaleras mecánicas y llegas a un sitio donde coges un tren. El tren hace creo que dos paradas, una para las puertas desde la 1 hasta la nosecuantos, y la otra desde la nosecuantos hasta la última. Mi hermana me contó que había que tener cuidado de no pasarse de parada porque luego era complicado volver atrás, pero en este caso nosotros nos bajábamos en la segunda así que no había problema.

Por fin subimos al avión y después del despegue nos pusimos a jugar al Mario Kart en la Nintendo DS. Como a Diego y a José Luis se les olvidó cargar la batería se quedaron sin poder jugar. Diego se quedó sin batería nada más encender la consola y José Luis si pudo jugar un rato, pero también acabó quedandose fuera (menos mal, porque iba ganando :D )
José Antonio y yo nos quedamos jugando solos, primero al Mario Kart y luego al Bomberman, hasta que estuvimos a punto de llegar.
Llegando a Almería disfrutamos un ratito de las vistas por las ventanillas y por fin aterrizamos...

Y nada más que contar.... FIN.

1 comentarios:

maLen dijo...

i am flying to uk in two weeks, i hope enjoy it as much as you.
probably i will spend one day in london and buy some clothes in oxford street...jeje.. but the rest of the week i am gonna met my friends there in brighton...
cheers mate