11 abril, 2007

Viaje a Londres (IV)

24. Tercer día: Sábado

Para variar y descansar de huevos habíamos decidido levantarnos un poquito más tarde y desayunar a nuestro rollo en otra parte. Quedamos a las 9 en la puerta del hotel y como pensabamos ir a ver el Museo de la Ciencia y el de Historia Natural cogimos el metro hacia Kensington con idea de desayunar por allí. Por lo visto, Kensington, no solo es el barrio más caro de Londres sino también de todo el país, y encima nos metimos en una cafetería francesa, llamada Paul, con lo que demasiado barato nos salió el desayuno para lo que podría haber sido.

25. Desayuno en Paul y el asunto de las papeleras

Pedimos dentro del local José Luis y yo entendiéndonos en inglés con el que nos atendió, que me preguntó si el café con leche lo quería "small" o "large", yo lo pedí "large" pensando que el small sería muy pequeñito, pero que va... el small era el normal, y el large era un cacho tazón que parecía la sopa de anoche de José Antonio. Los demás dieron con una camarera que chapurreaba español, así que se entendieron con más facilidad.
Al salir con nuestras bandejas a las mesas de la terraza, había en medio unas estufas de estas de pie para exteriores, y había que pasar con cuidado para no tropezar. Yo pasé bién pero Diego tropezó y todo su pedido fue a parar al suelo, haciéndose pedazos los platos. Pero la gente de la cafetería se enrrollaron y le sirvieron un nuevo pedido sin cobrarselo... punto para ellos.
Hay que decir que estaba todo muy bueno, y que después de tanto huevo con bacon se agradecía un cambio en el menú.
Aprovecho para hacer un inciso sobre las papeleras en Londres: Hemos notado que resulta realmente difícil encontrar papeleras por la calle. En Kensington si que había más, pero en otras zonas andas kilómetros y no ves ni una. Nosotros como somos muy formalitos nos íbamos guardando los folletos que nos daban por todas partes en la calle hasta encontrar una donde tirarlos, pero la mayoría de las veces llegaban con nosotros hasta el hotel. Supongo que es porque los ingleses están tan disciplinados que si no encuentran papelera ni se les ocurre tirar las cosas al suelo, y se las guardan hasta que encuentran una. En España tienen que ponernos una cada 10 metros, y aun así, como tengamos que andar 2 pasos para llegar, lo más probable es que el papel o lo que sea acabe en el suelo.
De todos modos, había sitios donde encontrabas bastante basura por el suelo, pero bien pudiera ser de los turistas que pululaban por todas partes.

26. El Museo de la Ciencia

Llegamos al Museo de la Ciencia, que para mi y para el resto de los tíos fue uno de los mejores sitios que visitamos. Nos hubiéramos quedado allí todo el día sin pensarlo dos veces, pero las mujeres se aburrían, y no paraban de dar la vara para irnos a ver el mercado de Camdentown. Total, que tuvimos que ver el museo de pasada. Al menos sacamos unas entradas para una de lsa películas en el IMAX que había en el museo, y como faltaba más de una hora para que empezara, aprovechamos para ver todo lo que pudimos y nos montamos en unos simuladores de esos que te metes dentro y te muestran un vídeo de un viaje en coche, o en montaña rusa, o en nave espacial... al tiempo que el cacharro te menea para todos lados. Primero nos subimos en uno que iba por parejas, donde José Luis y Ana seleccionaron un viaje por Egipto. Mi novia y yo elegimos uno sobre unos coches a toda leche por una carretera y salí de allí casi a punto de vomitar.
Después nos subimos todos juntos en uno grande donde podíamos ir todos, que era de un viaje en montaña rusa. Íbamos sentados en las dos filas de atrás, mientras que en la de delante iban unos ingleses. Durante el viaje, nosotros no parábamos de berrear, y los de delante no decían ni mu, como si la cosa no fuera con ellos. Y eso que iban con un niño de unos 8 o 9 años. Los españoles hacemos evidente nuestra presencia allá donde vamos :D
Y llegó la hora del IMAX. Cuando llegamos, aunque aún faltaban más de 20 minutos para que empezara la sesión ya había cola. Nos pusimos a la cola, pero Diego, Ana y Elena se habían salido a la calle a fumar, y llegaron casi cuando nos tocaba entrar, saltándose toda la cola para ponerse con nosotros y provocando cierta indignación en algunos de los que estaban detrás.
Después de subir un montón de escaleras llegamos al cine, nos dieron nuestras gafas 3D y vimos una película sobre el fondo del mar (Deep Sea), muy espectacular y con mensaje ecologista. No había visto nunca una peli 3D en un IMAX, y la verdad es que el efecto está muy conseguido.
Después las mujeres se salieron a la calle a esperarnos nosotros nos entretuvimos un poco más mirando la tienda que hay dentro del museo, donde venden un montón de artilugios curiosos, como unos objetos que puedes meter dentro del agua donde cueces un huevo, o pasta, y cambian de color para indicarte cuando están en su punto. O un boomerang con 3 puntas que se supone que lo tires como lo tires siempre te vuelve a la mano. O un avioncito que también vuelve a tu mano al lanzarlo... Como teníamos prisa porque las mujeres estaban fuera esperándonos, no pudimos ver con tranquilidad todas las cosas que había. Yo compré un chisme que había en una mesa junto a un montón de bolígrafos de todas clases, que ponía que era un Rainbow Pen, y como mi novia colecciona bolígrafos pensé que le gustaría. Luego resultó de que bolígrafo solo tenia la forma, ya que era un chismecito con unas luces multicolores que se encendían al darle a un botón, pero que no tenía para escribir por ningún sitio (o yo soy tan torpe que aun no he descubierto como abrirlo). Aún así a mi novia le gustó.
Si queríamos ir a Camdentown no nos daba tiempo a visitar el Museo de Historia Natural, así que tuvimos que dejarlo para otra ocasión. Y nos fuimos para el Metro para irnos a Camdentown.

27. Camdentown

En Camdentown hay varias calles llenas de tiendas donde venden ropas y botas para punkies y góticos, accesorios y parafernalia variada, además de puestos donde se pueden encontrar cd's de música electrónica (estuve escuchando uno que era casi todo el rato un par de acordes con uno de los presets rítmicos del sintetizador Z3ta+, que morro tiene la gente).
También vimos puestos donde vendían setas alucinógenas, cactus de San Pedro y globos de gas de la risa.
Como estábamos muertos de hambre buscamos algún sitio donde comer, y al meternos por una calle lateral vimos que había un montón de puestos callejeros de comida, como unos quioscos adosados unos con otros, de comida china, mejicana, crepes....
Unas chinitas nos llamaron a mi novia y a mi ofreciéndonos a probar unos trozos de pollo, que estaban buenísimos, y nos dijeron que podían prepararnos unas bandejitas de estas de aluminio donde ponen comida para llevar con fideos chinos, arroz, y 2 tipos de pollo, todo junto, por 3,5 libras cada una. Con unas bandejitas de esas y una Diet Coke (es como llaman allí a la CocaCola Light) comimos la mar de bien. Y los demás nos imitaron, salvo Elena que no le hacía mucha gracia la comida de esos puestos.
De postre, Ana y yo nos compramos unos crépes de Nutella con plátano en el puesto de al lado, que estaban muy buenos también. En resumen, creo que fué el día que comimos mejor y más barato.
Después de comer buscamos algún pub por allí cerca para echar unas pintas. El primero al que llegamos, que se llamaba Barfly (¿bar mosca?) tenía un aspecto bastante cutre, pero de todos modos no pudimos entrar porque en la puerta había un tipo y una tipa que nos dijeron que teníamos que pagar para entrar... se ve que habría algún concierto dentro o algo. Total, que pasamos de ellos y buscamos otros pub.
Allí cerca había otro, ya de tipo standard, lleno de gente viendo el fútbol (algún partido entre equipos del país, no me fijé). Nosotros nos subimos a la planta de arriba a bebernos las pintas. José Luis esta vez se pidió una Ale en vez de una Lager, y se tuvo que dejar la mitad. Los demás la probamos y la verdad es que estaba asquerosa. Luego él le preguntó al camarero si eso le gustaba a la gente y este hizo el gesto de vomitar :D
Por lo visto la Ale no se suele beber mucho, y más bien en verano porque se supone que refresca más o yo que se.... El caso es que ahí se quedó... Y José Luis compensó el asunto bebiéndose parte de la cerveza de José Antonio mientras este estaba despistado con la videocámara :D

Después de las cervecitas cruzamos Camdentown otra vez para ir a la estación de metro y encaminarnos a nuestro siguiente destino: Tower Bridge.


28. Tower Bridge y la Torre de Londres

De camino hacia Tower Bridge Diego ya volvía a estar meandose así que buscamos alguna cafetería con toilet para de paso tomarnos un cafelillo. Como no es tarea fácil, nos metimos en la primera que vimos que tenía servicios: el Café Rouge. Una cafetería de estilo francés, que debe ser una franquicia porque vimos alguna más por otras partes de Londres. El caso es que aquí tuvimos constancia de 2 cosas: la primera, que nos encalomaron bien con el precio, salió cara la meada. La segunda, que en UK por un chocolate caliente entienden un colacao clarito, vamos, más leche que otra cosa. Aquello de "las cosas claras y el chocolate espeso" se ve que no les suena.
Ya meados llegamos al Tower Bridge, nos hacemos las fotos correspondientes y nos acercamos a la Torre de Londres. En el Tower Bridge no hay demasiado que ver, aparte del propio puente con sus torres. Lo guapo hubiera sido verlo abrirse ya que es el único puente sobre el Támesis que se abre para dejar pasar a los barcos, pero no tuvimos esa suerte. Al otro lado del rio está la Torre de Londres, que no es una torre sino una especie de castillo. En su interior se guardan las joyas de la corona, que se pueden visitar, pero esa visita nos la saltamos porque nos dijeron que era de pago y no merecía la pena, ya que pasas rapidillo montado en una cinta transportadora por delante de la vitrina de las joyas y no tiene mayor interés. Ya nos hinchamos de ver joyas en Harrod's.

Mientras estabamos al lado de la Torre de Londres, vi a un tipo que miraba algo a mis espaldas y se quedaba con la boca abierta. Me di la vuelta y estaba pasando un autobús con la palabra FUCKERS (folladores) escrita en letras enormes de color rojo en uno de sus laterales... la gente flipaba :D Lástima que no me dio tiempo a tomarle una foto.

29. St. Paul y el Sushi

Después de la Torre, nos fuimos a St. Paul porque ayer vimos que hoy a las 19:00 había una misa así que probablemente podríamos entrar a ver la catedral por dentro y su famosa cúpula. Cuando llegamos nos encontramos que la misa la estaban dando en la plaza delante de la catedral, y no se podía pasar al interior de la misma porque había unos tipos vigilando la entrada. Total, que esperamos un rato a ver si les daba por entrar y podíamos meternos nosotros.
Mientras esperábamos, Diego andaba por ahí haciendo fotos, y en un momento dado alguien vio que estaba sentado dentro de un restaurante japones que había allí, de estos que la comida va pasando por la barra en una cinta transportadora y tu coges lo que quieres comer. Entramos a ver que hacía alli y nos lo encontramos comiendo sushi y bebiéndose una cerveza. Resulta que otra vez se estaba meando y entró a ver si allí podía ir al meódromo, y nada más entrar le salió un camarero japo haciéndole un marcaje, y claro, le dio cosa decir que solo iba a mear con lo que acabó sentado comiéndose 17 libras de sushi.... otra meada carilla, pero al menos dice que disfrutó como un enano.

Al rato los curas se metieron en la iglesia, y la gente empezó a entrar así que intentamos entrar nosotros también, pero José Luis y José Antonio que iban delante tuvieron que volverse porque solo se podía entrar hasta la mitad, a partir de ahí el camino estaba cerrado. Así que no pudimos ver la cúpula... mira que son puñeteros para las visitas a las iglesias....

30. Otra vez a Piccadilly, y cenita en Planet Hollywood

Tiramos otra vez para Piccadilly Circus, compramos algunas chorraditas en una tienda de souvenirs y nos dimos una vuelta por el Virgin Megastore, haciéndonos una fotito con una estatua de Link, el héroe del juego Zelda. Mi novia se empezó a sentir un poco mal, probablemente porque llevabamos bastante sin comer nada y no habíamos parado de andar, así que nos fuimos para el Planet Hollywood para cenar allí.
Tuvimos que esperar a Diego y Elena mientras compraban unas camisetas en una tienda cercana, y por fin pedimos y comimos. Mientras comíamos, nos sacaron con una cámara que tienen montada en el techo por una pantalla gigante.
En el tiquet de la cena nos incluyeron un 12'5% en concepto de pago del servicio (es el primer sitio en el que nos lo hicieron, en el resto se supone que es voluntario). Pero también con el tiquet tenías un 15% de descuento en las compras que hicieras en la tienda del Planet Hollywood, siempre que compraras más de 20 libras. Bajamos a la tienda y nos compramos unas camisetas. La chica que nos atendió era española y nos contó que llevaba allí un año viviendo y trabajando, y que aunque era una ciudad cara, los sueldos estaban bien y se compensaba. Que ella aun a veces seguía haciendo la conversión de libras a euros y decia "joer que caro" pero que en realidad, con los sueldos de allí las cosas no son tan caras. No me pareció apropiado preguntarle cuanto le pagaban, así que me quedé con la curiosidad...

Cogimos el metro de Piccadilly, que debería llamarse Petadilly porque estaba petadísimo de gente. Que agobio, por dios. Pero bueno, conseguimos llegar hasta Victoria y una vez allí, las chicas excepto Elena se fueron al hotel, y los demás nos fuimos a un pub a echar la penúltima...

Cuando llegué al hotel me dijo mi novia que la había llamado su hermana y que en Almería no paraba de llover y que estaba haciendo más frio que en todo el invierno... ver para creer!

Y a dormir...
que mañana se acaba lo bueno...

2 comentarios:

victoria dijo...

Estaba planeando hacer un viaje al Reino Unido con unos amigos, y quedarnos en uno de los hoteles en Londres baratos. Estabas pensando que actividades hacer, una era ir a ver las joyas de la corona, pero no sabíamos que había que pagar, así que no vamos a ir!!!!

alt@ir dijo...

Hola. Me alegro de que mi historia te haya sido útil. :)
Saludos y buen viaje, que lo paseis bien!